Reflexiones sobre el 250.º aniversario de los Estados Unidos de América
Al celebrar y reflexionar sobre el 250.º aniversario de la independencia de los Estados Unidos de América, me he tomado un tiempo para estudiar y meditar sobre el documento más importante de aquella época: la Declaración de Independencia, firmada el 4 de julio de 1776. Un aspecto que comparten los inicios de nuestro país y la forma en que opera Habitat es el espíritu de unión entre personas y vecinos para construir desde los cimientos. Forjamos una base como comunidad, tanto en sentido figurado como literal.
En la Declaración de Independencia, los Padres Fundadores señalaron que rompían vínculos con su antiguo gobierno — la monarquía del rey Jorge III y el Parlamento británico, que regían Gran Bretaña e Irlanda en aquel entonces—. Las trece colonias originales sufrieron repetidas veces persecuciones, ataques y la anulación, por parte del Parlamento y del rey, de leyes que ellas mismas habían elaborado con gran esfuerzo para autogobernarse. En un momento dado, el Parlamento revocó la carta colonial de Massachusetts e impuso un gobernador militar; este disolvió la legislatura de la colonia y la sustituyó por otra de su elección, utilizándola a su vez para presionar a las colonias a fin de que abandonaran sus intentos de gobernarse independientemente de la Corona.
En la declaración, afirmaron que era «derecho del pueblo alterar o abolir [el gobierno] e instituir un nuevo gobierno», ya que el rey se había vuelto «destructivo» para «ciertos derechos inalienables… conferidos por su Creador», entre ellos los de «vida, libertad y la búsqueda de la felicidad». Enumeraron una larga lista de agravios para demostrar ante «un mundo imparcial» las razones de su separación.
Existen aspectos de la fundación del país que requerían mejoras entonces, tal como sucede hoy en día. Por ejemplo, muchos de los Padres Fundadores tenían esclavos mientras luchaban por conquistar su propia libertad frente a la presión de la monarquía para que se ajustaran a una forma específica de religión. Creo que siempre será necesario poner de relieve los valores que nuestro país proclama, así como dedicar tiempo a reflexionar y asegurar que la «libertad y justicia para todos» funcione realmente para «todos», y que cada persona en nuestro país pueda ejercer esos derechos inalienables en un espíritu de libertad.
En los últimos 15 o 20 años, la situación de la vivienda ha evolucionado hasta un punto en el que muchas personas y familias tienen dificultades para pagar el alquiler o la hipoteca y costear las reparaciones y el mantenimiento necesarios para conservar su hogar; esto genera limitaciones artificiales a la libertad de movimiento dentro de nuestros sistemas y estructuras sociales. Sin embargo, en Habitat aspiramos a un mundo en el que todos dispongan de un lugar digno donde vivir. Esto significa que aún tenemos trabajo por delante: la labor que nos apasiona.
A nuestros dedicados voluntarios y miembros del personal: gracias por dedicar su tiempo y energía a la misión de Habitat, a su comunidad y a su país (tanto al actual como al que imaginamos para el futuro). Que reflexionen sobre los valores compartidos con los demás, encuentren su propia búsqueda de la felicidad y se mantengan a salvo durante este fin de semana festivo.
En colaboración,
Shannon Selah
Directora Ejecutiva


